Secado: de qué se trata.

 

Aproximadamente tres cuartas partes de una planta de cáñamo son líquido. Así que tras unos correctos cultivo y cosecha, es necesario iniciar un proceso de secado que evaporará este 75%.

El secado debe llevarse a cabo de forma progresiva, lenta y uniforme. Acelerar el proceso desembocaría en partes de la planta rozando la podredumbre, alteraciones en las propiedades físicas y químicas de la variedad, etc.  

Para las variedades cuyo mayor fuerte es el sabor, es de vital importancia el correcto secado de la planta. Para variedades industriales que van a ser destinadas a fibras o cualquier otra transformación, el almacenaje húmedo conllevará la pérdida parcial o total de la cosecha. Se puede decir que el secado es un proceso inevitable y para el que no existen atajos.

 

Secado industrial de cannabis: así es como se realiza.

 

La indústria del cáñamo utiliza maquinaria pesada y de gran capacidad para eliminar la humedad de las plantas a un ritmo constante. Las herramientas o máquinas más utilizadas son el deshumificador con rodillos y los sistemas presurizados.

El deshumidificador con rodillos transporta las plantas por una cinta que las mueve por zonas con diferentes condiciones de temperatura y humedad: pasa por zonas más calientes que otras, y por zonas con una ventilación más acentuada que otras. 

Los sistemas de secado presurizado son salas con ventilación uniforme y regulable mediante sistemas electrónicos de control, con los que se pueden manipular muchos parámetros del propio clima de la sala. Se evita moho y bacterias y se potencian las propiedades tanto de la fibra como del aroma de la planta. 

Gracias a estas máquinas, por tanto, al contrario de lo que ocurre con los métodos caseros, también se pueden tratar grandes cantidades de cannabis CBD , obteniendo el resultado esperado y teniendo la garantía de poder ofrecer al cliente final un producto de siempre calidad.