Investigación Cannabis Hub es una iniciativa conjunta de la Universidad Politécnica de Cataluña y la empresa Valenveras y tiene como objetivo aglutinar agentes de toda la cadena de valor del sector del cannabis, con aplicaciones en medicina, textil, construcción y automoción

El Cannabis Hub, el primer «hub» de Europa dedicado a esta planta, ya está en marcha. El día 25 de marzo se presentó esta iniciativa conjunta de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) y la empresa Valenveras, que tiene como objetivo aglutinar agentes de toda la cadena de valor del sector del cannabis.

El cáñamo, de nombre científico Cannabis sativa, se ha cultivado desde hace más de 10.000 años y ha tenido diversos usos. Se lo ha utilizado para obtener fibra textil, aceite de sus semillas y diversas sustancias aplicadas en medicina o como psicotrópicos.

Y esto último es, probablemente, lo que a menudo no da buena imagen a este cultivo. Pero el cáñamo de la que hablamos es una planta totalmente legal. Debe contener menos de un 0,2% de tetrahidrocannabinol (THC), su principal componente psicoactivo.

El cannabis contiene más de 500 compuestos, muchos sin actividad psicotrópica. Incluso hay uno, el cannabidiol (CBD), que bloquea el efecto del THC en el sistema nervioso.

Y junto con sus aplicaciones tradicionales, aparecen nuevas en sectores como la automoción y la construcción. Investigación cannabis en todos los sectores.

Suplir el algodón con fibra de proximidad

Por todo ello, el Cannabis Hub, del que ya forman parte 18 empresas, centros de investigación y asociaciones, expresa este objetivo en su web:

«Crear una comunidad sólida con empresas, organizaciones e instituciones y trabajar todos juntos para desarrollar un ecosistema sostenible y socialmente comprometido alrededor del cannabis.»

La UPC ya organizó el pasado septiembre la I Jornada de Cannabis de Cataluña, para ofrecer una visión global de este cultivo desde los puntos de vista agrícola, legislativo, de investigación y de innovación.

El otro promotor del «hub» es la empresa Valenveras, asociada a UPC Innovation Ecosystems y dedicada a la investigación y desarrollo de cultivos de plantas medicinales. A día de hoy, está centrada en el cannabis.

Los objetivos del «hub» se pueden ver en este vídeo en inglés:

El cáñamo ha tenido muchas aplicaciones a lo largo de la historia, como para hacer velas de barcos. Entre las curiosidades históricas, hay que la primera bandera americana estaba hecha a base de cáñamo y que el primer billete de dólar era de cáñamo, para que la planta también se ha utilizado para fabricar papel.

Pero el número de aplicaciones no sólo va creciendo, sino que en ciertos sectores puede convertirse en una alternativa muy interesante desde el punto de vista económico y ecológico.

Joan Simó Cruanyes, responsable del ámbito AGROTECH de la UPC, destaca la posibilidad de utilizarlo en lugar del algodón:

«El algodón viene de fuera, su cultivo necesita mucha agua y pesticidas. El cáñamo se puede producir aquí, crece en pocos meses, necesita poca agua y se adapta perfectamente a las condiciones del suelo y el clima de Cataluña.»

Además, si se cultiva aquí se elimina la dependencia exterior del algodón, se reducen los costes de transporte y se fomenta la economía local. Con el progresivo abandono rural y los problemas de la agricultura, el cáñamo podría ser una solución para dar un nuevo empujón al sector.

Simón explica que hasta ahora para utilizar cáñamo en lugar de algodón había unas máquinas diferentes, pero se ha investigado y se ha visto que se podrían utilizar las mismas. Esto facilitaría la sustitución de una fibra por otra.

Automoción y construcción

Pero el textil no es el único sector que se puede beneficiar del cáñamo. Aparte de la medicina, donde muchas sustancias producidas por la planta pueden tener aplicaciones, se puede utilizar para obtener papel. Este producto se obtiene de la celulosa y el cáñamo tiene un contenido más elevado que algunas especies de árboles.

También se utiliza en construcción, donde tiene mucho por recorrer. Se ha visto que puede ser un sustituto de la madera, cada vez más utilizada por razones ambientales. La fibra de cáñamo se utiliza para parquet, puertas y otros elementos. Pero Simón explica que todavía hay más posibilidades:

«Se puede utilizar la madera para toda la construcción de una vivienda, como con la madera procedente de árboles. Con la diferencia de que un bosque tarda años en crecer y el cannabis tiene suficiente con 100 días.»

También se puede utilizar para hacer bloques, como si fueran ladrillos, para hacer casas, entre otras cosas porque es buen aislante.

Otro sector es la automoción. Se puede utilizar en puertas y recubrimientos en vez de la fibra de vidrio. En este caso, el precio es más elevado, pero también permite a los constructores cumplir con el porcentaje mínimo establecido de materiales reciclables.

Biomateriales para otras aplicaciones, así como cosméticos, piensos y alimentos para las personas son otros usos posibles del cáñamo.

Cambiar la legislación

Todo esto choca con el estigma de la planta. Aunque, como hemos dicho, el cáñamo para estos usos tiene un contenido muy bajo en THC, el desconocimiento y la desconfianza no dan buena imagen en el sector. Agricultores que lo cultivan se pueden encontrar con problemas porque se confunde el cáñamo con la marihuana, que es lo que se cultiva para que tenga hasta un 20% de THC.

Como se explica en la web de la Asociación Europea de Cáñamo Industrial, en el catálogo de la UE hay registradas 75 variedades de cannabis y todas respetan el límite legal de un máximo de 0,2% de THC.

Sin embargo, hay ciertas diferencias o falta de claridad en algunas legislaciones. Así, hasta hace un año el CBD se consideraba droga. La Unión Europea lo eliminó, pero España aún no ha modificado la ley.

Para Simón, sería una gran noticia que se aclarara la legislación y el cultivo del cáñamo se pudiera extender, como ya ocurre en Francia y en algunos países sudamericanos:

«Tiene un gran impacto socioeconómico y uno de los objetivos principales del ‘hub’ es conseguir que se modifique la ley».

Este es el principal problema, «porque muchos proyectos han acabado en nada por culpa de eso», concluye Simón.